Tedy. Ese perrito tan pequeño con carita de pena, rodeado de otros perros, siempre fue mi mejor amigo, y sé, que allá dónde esté, me está cuidando.
Era muy hermoso, parecía que tenía los ojos pintados, su cola era muy esponjosa, y siempre estaba conmigo.
En los peores momentos, me animaba. Me veía llorando, se acercaba a mi, me miraba con las orejas agachadas, y empezaba a mover lentamente el rabo como preguntándome qué me pasaba, o como si intentara animarme, y de alguna manera u otra, lo conseguía.
Recuerdo cuando salía con él al jardín, con una pequeña manta, y en cuanto la ponía en el suelo, él se tumbaba a mi lado. Por las noches observábamos las estrellas, cómo hecho de menos esos momentos.
Tedy era un perrito bastante bueno. El primer día que mi tío nos lo trajo a mi hermana y a mi, el pobre se escondió bajo un montón de madera que tenía mi abuelo guardado en el patio. Estuvo todo el día sin salir, pero a la mañana siguiente, empezamos a coger confianza, y poco a poco se convirtió en mi mejor recuerdo.
Salir al jardín, hacer agujeros en el suelo, en busca de topos, correr, perseguir gallinas y patos, no tiene precio. Lo que daría por poder repetir todo aquello. >.<
Tengo muy buenos recuerdos de Tedy, y nunca lo olvidaré.
Allá donde estés, siempre vivirás en mi recuerdo. <3
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